La respiración es la función que más veces se repite a lo largo del día y de la noche, es fundamental conseguir una respiración nasal.

La respiración bucal obliga al paciente a mantener una posición de boca entreabierta y la lengua baja favorece la extrusión molar y la falta de desarrollo del maxilar superior transversalmente.

 Cuando el paciente es respirador bucal, la lengua no descansa contra el paladar dado que la boca está abierta todo el tiempo, por lo que el patrón de crecimiento se hace más vertical que horizontal, lo que se traduce en un perfil facial retrusivo y menor espacio para los dientes anteriores y posteriores en los maxilares.

Es por esto que se debe establecer la respiración nasal cuanto antes, pero para ello es imprescindible que las fosas nasales sean permeables.

En la mayoría de los niños puede observarse desde una edad temprana signos como respiración bucal, succión digital, protrusión lingual o deglución atípica. Estos hábitos son causantes del desarrollo de la maloclusión. La corrección de los mismos no sólo corrige la maloclusión si se tratan a tiempo, sino que tiene también el potencial de mejorar el desarrollo facial.

El tratamiento temprano puede también alcanzar resultados que no son posibles cuando la cara y los maxilares han dejado de crecer.

En la exploración clínica y radiográfica del paciente se puede apreciar presencia de ojeras por el cansancio que supone la obstrucción respiratoria, el paciente suele tener un sueño inestable y ello le provoca un cansancio mantenido; por otra parte, las vías aéreas superiores pueden no ser suficientemente permeables por motivos anatómicos, como narinas colapsadas, cornetes hipertróficos, presencia de adenoides hipertróficas, etc. o por motivos de alergias, como rinitis alérgica, bronquitis, asma, etc

El frenillo lingual tiene un papel muy importante en la posición de la lengua. Con un frenillo normal, la punta de la lengua debe poder alcanzar la bóveda palatina con la boca abierta. La imposibilidad de elevar la lengua impide que desempeñe correctamente sus funciones. Un frenillo lingual corto limita el estímulo de la lengua sobre el paladar provocando un hipodesarrollo transversal del maxilar superior y mordida.

El primer objetivo en la ortodoncia miofuncional es que la lengua tenga suficiente espacio para descansar en el maxilar superior. Su segundo objetivo es hacer que el paciente respire a través de la nariz con los labios juntos. Si el paciente no respira por la nariz, no podrá tampoco tener un desarrollo normal del arco ni una alineación dental correcta. Los pacientes que dejan de respirar por la boca son más saludables y tienen menos alergias e infecciones causadas por respirar por la nariz. Resultan pacientes más sanos que crecen sin estar sujetos a los perjudiciales hábitos que limitan el desarrollo facial.

 La lengua por sí sola puede ejercer 500grs de fuerza, al colocarla en su posición correcta en el maxilar, es capaz de expandir las arcadas y alinear los dientes.

 Una vez corregida la disfunción de los tejidos blandos los resultados son mucho mejores, permite al ortodoncista en una segunda fase alinear los dientes de forma más eficiente sin que sean necesarias fuerzas mecánicas pesadas, disminuyendo la resorción radicular, así como también garantizando mayor estabilidad post-retención.

Una de las técnicas que utilizamos en #KIMO es el sistema #Myobrace. Los aparatos funcionales están prefabricados con silicona de alto grado que les brinda la característica de una máxima flexibilidad y comodidad.

La Dra. Fuertes es una de las pocas odontólogas en España que posee formación especializada y acreditada en este sistema de tratamiento miofuncional

Otra técnica que utilizamos en #KIMO son las #pistas de composite. Es un tratamiento sencillo e inocuo, ya que se realiza sobre dientes de leche. Además, una vez corregido el problema, se elimina el composite.  El objetivo será realizar un centrado de la mandíbula para rehabilitar tanto la forma como la función, consiguiendo así que el niño tenga un correcto crecimiento y desarrollo.

 #KIMO cuenta con dos profesionales con gran experiencia en este campo. La Dra. Cristina Fuertes y el Dr. Carlos B Raga en conjunto realizan las valoraciones y estudios, y os asesorarán sobre la mejor opción de tratamiento para recuperar la función respiratoria masticatoria de vuestros/as hijos/as.